veces él venía a casa, pues tenía problemas de internet, con la excusa de que quería hablar, sin embargo pasaba horas delante de mi ordenador y hablábamos más bien poco. Llegó un día en que lo pillé viendo una página de sexo homosexual, él se puso rojo y me dijo que sólo eran tonterías...sin embargo todo cambio desde ese día, aunque yo jamás lo supe en ese momento.
Comenzó a surgir la pubertad, y con ella las 'inquietudes varoniles', y al cabo de unas vergonzosas conversaciones acabamos decidiendo que nos masturbaríamos los dos en el mismo ordenador. Al principio todo iba bien, cada uno miraba la pantalla y punto, llegaba el clímax y nos limpiábamos y hasta otro día. Pero en un momento, no supe bien cómo llegó, acabamos mirándonos los miembros, erectos, y bromeamos sobre aquello. Al final acabamos, como quizá la mayoría de los chavales, pajeándonos el uno al otro. Pasó el tiempo, superamos la mayoría de edad, y un día sin saber bien cómo o porqué le dije que quería chupársela.
Yo: Sólo por curiosidad, saber qué se siente (yo estaba muy nervioso)
Él: Pero a mí éso no me va...(sin embargo no se le veía muy en desacuerdo)
Yo: vamos, no seas tonto, no va a pasar nada...
Él: Vale, está bien, sólo un poco...
Yo acerqué mi cara a su pene, un miembro grande y grueso, y lo empecé a masturbar. Cuando noté que se nos pasaron los nervios humedecí su punta con mi lengua y me la metí en la boca, entera. Él al poco empezó a moverme la cabeza y yo me aparté.
Yo: Para, no soy ninguna puta.
Él: Lo siento...es que me dejé llevar.
Yo: Ahora te toca a tí (Acerqué mi polla, que tampoco se quedaba corta, a su cara pero él se apartó)
Él: Me voy...
Pasó el tiempo, un día volvió y finalmente accedió a las prácticas de felación entre los dos, tanto es así que incluso hacíamos el 69. Pero un día él vino y, cuando estaba a gusto con mi boca en su miembro, me soltó una sonora bofetada.
Yo: ¿Qué coño haces? ¿estás tonto?
Él: Hoy quiero probar algo diferente, date la vuelta
Yo: ¿Tú qué diablos has fumado? ¡ni de coña!
Al final me propinó una buena paliza, me pegó con fuerza. Me dejó tirado en la cama y me bajó los pantalones.
Yo: Para, déjame (Lloraba amargamente)
Él: Ni de broma, hoy te voy a follar bien (Se reía y jugaba con la punta de su miembro en mi culo)
Al final me penetró. Me sorprendió muchísimo que mi culo al final se acomodase a aquella tranca, pero me costó demasiado llegar a éso. Yo sangraba, me revolvía pero él me tenía la nuca sujeta y me daba cachetes en el culo, se reía, gemía...lo estaba gozando, me prometía que yo también lo haría, aunque lo dudaba. Y, al rato, comencé a disfrutarlo. Finalmente él la sacó, se pajeó, y se corrió en un trozo de papel.
Él: Si se lo dices a alguien...te mato.
Yo: Déjame...lárgate (Lloraba en la cama, avergonzado)
Al final se fué. Con los meses volvió pero ésta vez ambos disfrutamos de las mamadas y las sodomizaciones.
Relato escrito por Anonimo.
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